Libros publicados

Título: Tristia (1979-1981)
Autor: Luis García Montero
Año de publicación: 1982
Lugar:
Editorial: Ayuntamiento de Melilla, Rusadir
Ediciones:
Tristia  (1979-1981)

Tristia (1979-1981)

04 mayo 2009

ALVARO MONTERO vino al mundo en Granada, una perfumada tarde de mayo de 1981. Después de algunos meses de trabajo duro y ansioso, Luis García Montero y Álvaro Salvador descubrieron un hecho insólito: que los poemas del uno se parecían tanto a los del otro (sobre todo en algunos momentos estructurales y temáticos) que no parecían haber sido escritos por ninguno de los dos. Había allí como un tercer eco que no sólo unía ambos discursos, sino que además inauguraba la producción de una tercera voz que, subterránea pero firmemente, iba desgranando las sílabas de una poesía singular, propia y definida. Nació Álvaro Montero que quiso presentar sus versos reunidos bajo tan extraño nombre al PREMIO CIUDAD DE MELILLA…

Los automóviles

Los automóviles llegaron aquí un año de repente,

y con ellos el tiempo, hacia mil novecientos

cincuenta y ocho entonces.

Están los mismos tilos al borde del jardín,

los mismos ojos detrás de la ventana,

siempre conventual

a las fuentes vacías del invierno.

Nos fue dado el amor

de pronto por la vida y sus cosas pequeñas,

armarios diminutos donde encerrar la infancia.

¿Recuerdas?

Era blanco el tejado, y se posan aún

de día las palomas

y sus ojos nos miran como un fuego tardío

cada vez que salimos huyendo de la casa.

Yo he buscado su piel en todas mis amantes,

la marejada rubia de sus hombros,

la formación de almendras que estallaba en su boca

y que luego ponía en las manos de él,

él, que estaba allí,

allí también entre nosotros,

como un inmenso capitán de plomo.

Yo me pregunto entonces si este rostro es mi rostro

o es la vieja pasión de una guerra perdida.

Dos minutos ahora para salir a escena.

Sentir sobre el escote

cómo arden los focos: canta,

canta para París

y para Siena,

tú que crees que el tiempo no es asunto

de tilos y palomas,

mi viejo capitán de plomo herido,

cierra tu dulce corazón desperdiciado

a las nieves de un parque,

como si amaneciese y abrieras la ventana

y por primera vez

notases que el invierno se ha convertido

en éxito.

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