dudosa geografía urbana

Mañana no será lo que Dios quiera, Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid

El jurado ha considerado la novela como «un relato hermoso y singular, la recuperación emocionante de la memoria de un niño de la guerra que habría de convertirse en uno de los grandes poetas españoles de la posguerra. Una novela en definitiva que pretende ser el testimonio de una realidad, escrita con humor, admiración y ternura». Las obras finalistas han sido: El Pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein (Libros del Asteroide), La playa de los ahogados de Domingo Villar (Siruela), Saber perder de David Trueba, (Anagrama) y Anatomía de un instante de Javier Cercas (Mondadori).

Leer más sobre esta noticia en Actualidad Alfaguara 29/10/2009

3 Comments

  1. Ramón Lara el 30 octubre 2009 a las 14:22

    Estaba cantado el éxito de esta novela, que es, en todos sus aspectos, un magistral poema.
    La leí el verano pasado y sigo acudiendo a ella frecuentemente para rebuscar la enorme riqueza de connotaciones éticas que van destilando sus páginas.
    Celebro la decisión del Gremio de Libreros de Madrid, además, por una razón egoísta: ha confirmado mi acierto al convertir esta obra en el regalo predilecto para mis amistades desde que inicié su lectura.



  2. MCGYVER el 30 octubre 2009 a las 15:12

    Te doy mi mas sincera enhorabuena por este reconocimiento, haber si nos vamos enterando de que aquí tenemos un grandioso genio de la expresión mas sincera , tanto escrita como hablada.
    Seguramente ya estés trabajando en tu próximo libro, y esperamos impacientes su nacimiento, como el de cada artículo publicado en los periódicos.



  3. Manuel López Azorín el 31 octubre 2009 a las 14:40

    El 29 me puse a escribir una entrada en mi blog sobre tu libro, Luis, «Mañana no será lo que Dios quiera». Ayer no estuve y no pude hacer nada. Hoy, al continuar, mientras buscaba en internet la fecha de tu Adonais para incluirla, me entero de este Premio y me alegro, por ti y por Ángel. El libro lo leí este verano y tuve que volver a leerlo este mes porque, en la primera lectura, me quedé con la sensación de estar, invisible, sentado junto a vosotros mientras Ángel te contaba la historia de su vida, niñez y adolescencia, en un tiempo terrible que, conociendo al sabio poeta que se nos fue, no podía estar contada más que con el humor, ternura, visión que él tenía de la vida, su manera de ver el vaso de güisqui medio lleno y esa templanza compasiva sobre el tiempo que dan la experiencia y , claro, los años de un gran hombre y sabio poeta como Angel Gonzalez.. La lírica, Luis, la has puesto al sevicio de la amistad, y de la admiración. !Enhorabuena!