Contra la impunidad del franquismo

El olvido es una nube de ceniza que se extiende por la memoria. Quedan suspendidos los vuelos del recuerdo para que la vida sea un viajero con la realidad cancelada. Se retrasa hasta mayo el juicio oral contra Garzón. Un mes más para respirar ceniza. Falange Española pide que se inhabilite 20 años al juez que intentó investigar sus crímenes. A mí me importan, sobre todo, las víctimas. La nube que quiere imponer supone un coste simbólico altísimo. Muchos familiares buscan una reparación moral, pero llevan años perdidos en los aeropuertos de la historia. Los golpistas ejecutaron primero a los padres, y ahora utilizan la ley para burlarse de sus descendientes. ¿Cuándo declararemos ilegales a los jueces que condenaron a muerte, por ejemplo, al poeta Miguel Hernández? La cebolla es escarcha, y el franquismo sigue aforado por la ley del olvido.

El sábado, día 24, a las 18, 30, sale de la Plaza de Cibeles de Madrid una manifestación contra la impunidad de los crímenes del franquismo. Necesitamos extender, como una red limpia de recuerdos y solidaridad, esta convocatoria.

7 Comments

  1. José María Velasco el 20 abril 2010 a las 23:35

    Mi abuela fue detenida, estando embarazada de siete meses, por ayudar a los miembros de la partida de los Quero, entre los que se encontraba su marido. Esos hombres se echaron al monte después de la guerra forzados por la represión franquista. Fue sometida a interrogatorios, torturada y puesta frente a un pelotón que simuló su fusilamiento. Su hija nació en la cárcel, donde ella pasó más de 6 años. Su historia, como la de miles de españoles víctimas de la dictadura, estuvo dormida en el cajón del olvido durante demasiado años. Las palabras son el arma que le queda a la memoria. Tenemos que dar un paso al frente para que no las silencien una vez más. Gracias por apoyar esta causa.



  2. Ángel F el 21 abril 2010 a las 17:59

    Hay una tristeza provocada por un vinagre añejo rezumando, una tristeza hormigueando en el ánimo de esa memoria que nos obliga a hacer justicia con la historia.
    No se trata del caso concreto del Juez Garzón pues, independientemente del personaje, somos la secuela de lo pasado, de lo sufrido, de lo amado. Por eso es tan infame y bochornoso para los herederos de esta diezmada libertad (que tanta sangre y dolor contó conseguir) contemplar esa ceniza negra flotando en los aires del siglo de nuestros hijos.
    Siempre es un placer leerte, Luis, no en vano tu poesía me suena a melodía familiar, a canción de mí mismo; un espejo de mis intentos por ir aderezando el tiempo y su cadencia con esos trazos que origina en el papel la tinta.
    Un saludo.



  3. fátima el 22 abril 2010 a las 13:46

    Mi padre era maestro nacional, fue depurado en el año 1936 (denunciado por un cura) y repuesto en su cargo en el año 1953. Había aprobado sius oposiciones en el año 1931. Nadie le pidió nunca disculpas, siempre tuvo que soportar en silencio y durante largos años esa lacra. A veces me pregunto si los falangistas quieren hacernos crer que nunca existieron, que simplemente eran una red social de «amiguetes» tipo faceboock. No podemos permanecer tanto tiempo en silencio, siempre fue la izquierda la que tuvo que callar. Ya está bien.



  4. Anneli el 22 abril 2010 a las 15:33

    Soy alemana, nacío en 1954, en mi país tambien hemos pasado por un silencio inmenso despues de la segund guerra mundial, pero despues de un tiempo entendieron, que un pueblo no se puede vivir cuando se tapan una parte importante de su historia. fue doloroso, conocer muchas historias sobre tus familias, sobre tus padres, tus abuelos o bisabuelos y sobre todo de los juezes que todavia actuaban en la democracia olvidando sus actuaciones en el III. Reich como no a pasada nada pero al final salia todo a la luz y fue necesaria para construir una democracia verdadera. vivo ahora mas que 15 años en españa y deseo lo mejor para mi (ahora) segunda patria.

    un saludo

    Anneli Hernando Medrano (Frenkler)



  5. juan carlos velasco quiles el 22 abril 2010 a las 20:11

    Mi adhesión como alcalde, como profesor de historia en secundaria, como ser humano. No podemos permanecer impasibles ante tanta ignominia.



  6. Ramón Rozas el 22 abril 2010 a las 20:18

    Siempre pensé

    Siempre pensé que la justicia tenía como fin reparar los desequilibrios de nuestras vidas.
    Siempre pensé que la llegada de la II República el 14 de abril de 1931 significaba una época de cambio en un país atrasado con deseos de modernización y progreso.
    Siempre pensé que un levantamiento militar contra un gobierno legalmente constituido suponía una grave afrenta a la sociedad.
    Siempre pensé que el que un juez investigase los asesinatos realizados por aquellos que protagonizaron dicho alzamiento suponía aclarar nuestra historia y cerrar heridas, no abrirlas.
    Siempre pensé que vivía en un país con la madurez suficiente como para no repetir los errores de las dos Españas, en la que como decía Machado, «una de ellas ha de helarte el corazón»
    Ahora, cada vez pienso menos.



  7. Ramón Rozas el 23 abril 2010 a las 21:42

    Víctimas
    Aparecieron al pie de un olivo y cerca de lugar sagrado. Castor y Ramón, dos nombres que llegan a nosotros 73 años después de su fusilamiento. Ellos estaban allí, junto a una cuneta, a un par de palmos bajo tierra y a muchos metros bajo la losa del silencio. Ahora son parte de ese proceso tan terapéutico con nosotros mismos como vergonzante por no haber sido quien de rescatarlos antes de ese olvido común. Castor y Ramón son ya parte de nuestra historia, de nuestros errores y de nuestras miserias humanas.
    ‘Hemos contruido la historia sobre el sufrimiento’, enuncia el reciente ganador del Premio Nacional de Ensayo, Reyes Mate, con un trabajo sobre el papel que juega la memoria en nuestro tiempo. Un sufrimiento que al ponerle nombres y apellidos, acercándonos un estremecedor testimonio de torturas y violaciones, no hace más que dar sentido al valor de esa memoria histórica, algo más que una ley, un deber de esta sociedad para con sus muertos. Ambos han dejado de ser números en un listado, fantasmas de una pesadilla que por fin liberan las cadenas que les lastraban en una historia de la que nunca quisieron formar parte. Periodista uno, sindicalista el otro. Sus nombres merecían esta identificación, este retorno al mundo de la dignidad. Todas la víctimas lo merecen. A todas se lo debemos.

    Con todo mi apoyo y afecto. (Artículo publicado en Diario de Pontevedra el 24/10/2009 tras la inhumación de dos cuerpos de represaliados en el ayuntamiento de Barro, a pocos kilómetros de Pontevedra)