dudosa geografía urbana

El pensador insobornable

Bajo el calor de agosto leo la biografía de Unamuno que acaban de publicar Colette y Jean-Claude Rabaté en la editorial Alfaguara. Para refrigerarme acudo a mi biblioteca y abro con humor El arte de tener siempre razón de Schopenhauer. Los dos libros ofrecen lecciones directas e indirectas que no conviene olvidar. Unamuno fue un hombre admirable por su vigor intelectual y su independencia. Su compañía ayuda a entender hoy la necesidad de remover las aguas muertas. Cualquier cosa es buena, una crisis interna, unas elecciones primarias en el corazón, un riesgo personal, antes que aceptar los panoramas silenciosos de corrupción, derrota y borreguismo. Esa fue su lección directa.

Seguir leyendo en Publico.es – 14 agosto 2010