Yo no creo que todo vaya a cambiar después del coronavirus. Habrá matices, desde luego, pero con las pasiones y las luchas de siempre. El mundo acostumbrado a convertir el tiempo en una mercancía de usar y tirar vive la realidad cotidiana como un vértigo en lo que todo se inventa cada día. ¡Cómo se iba a recibir la sorpresa de una epidemia mundial en la sociedad de la prepotencia, el consumo y las nuevas leyes del más fuerte!

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