Ana Caro de Mallén, hija de una familia de moriscos granadinos, nació a finales del siglo XVI, fue adoptada por el Procurador de la Real Audiencia de Granada, Gabriel Caro de Mallén, consiguió convertirse en la «décima musa sevillana» según afirma Luis Vélez de Guevara en El diablo cojuelo, recibió aplausos en los corrales de Madrid y murió en 1646 a causa de la peste. Como era uso de la época, contribuyó con sus composiciones a celebrar los grandes acontecimientos religiosos y políticos. Cobró por ello. Los ingleses reivindican el nombre de Aphra Behn como la primera escritora profesional de Europa. Si es que tiene sentido reivindicar estas cosas, España puede recordar que Ana Caro de Mallén fue anterior en casi medio siglo a Aphra Behn. Los ingleses no se inventaron ni la ficción moderna, ¡viva el Lazarillo!, ni la dramaturgia profesional escrita por mujeres. Sería maravilloso que la sociedad española se sintiese alguna vez más orgullosa de su cultura que de sus sermones, su pasado efímero y los efectos que producen los nuevos casinos provincianos en la oquedad de las cabezas.

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