José Ortega y Gasset confesó que había estudiado filosofía de manera obsesiva en Leipziz, Berlín y Malburg, pero que después de habérselas visto con la Crítica de la razón pura y los neokantianos aprendió sobre todo que debía dedicarse a escribir artículos de periódico. Era español, necesitaba comprometerse con su país, difundir argumentos para salir de una descomposición política heredada del siglo XIX. Su preocupación vital quedó encarnada en una de las frases más famosas de nuestra filosofía contemporánea: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

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