Con alguna frecuencia recuerdo la invitación del presidente Trump para combatir con lejía el coronavirus. Inyectarse o beber lejía para provocar la desinfección es una forma notable de pensar en el cuerpo, la ciencia y el tejido de causas y efectos que conforman la realidad. Se parece mucho al esperpento esta conocida dinámica de bulos, mentiras, noticias falsas, ocurrencias, denuncias y verdades alternativas que caracterizó el discurso de un empresario de la comunicación metido a político.

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