Es bien sabido: si queremos recuperar fuerzas, conviene aprovechar las vacaciones para desconectar. Nos esforzamos en alejarnos en lo posible de las preocupaciones laborales, nos distanciamos de las polémicas vertiginosas del día a día, usamos menos el teléfono, nos acercamos poco al televisor y si es posible para ver alguna película que se nos pasó o que queremos recordar, nos dedicamos a leer algunos libros que tenemos pendientes, en fin, paseamos al anochecer o al amanecer por calles o por pinares que nos devuelven un olvidado sabor a nosotros mismos.

seguir leyendo en infoLibre:

https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/08/15/estar_desconectado_123585_1023.html