Dicharacheros

Un poeta es todo lo contrario que un dicharachero. Piensa cada sílaba de lo que escribe, porque sabe que las palabras tienen vida, memoria y manías. Unos buenos versos tienen conciencia de que más allá de los impactos están también los sedimentos. Un dicharachero puede decir que el presidente del Gobierno de España se parece a Daniel Ortega y quedarse tan tranquilo con su insulto. Pero si se piensan las cosas veremos que resulta muy grave lavarle la cara de este modo a un dictador que lleva años oprimiendo un país de manera indecente. Los españoles que oyen estas ofensas pueden pensar que está de más la solidaridad con Nicaragua, porque allí las cosas no son tan graves ni tan urgentes.

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