El comercio de la soledad

Cuando voy a trabajar, paso sobre las 8 de la mañana por delante de un supermercado. Siempre hay en la puerta algunas personas en negociación con sus teléfonos móviles. No tienen pinta de ser clientes, sino trabajadores, compañeros de trabajo. Esperan que el encargado abra la puerta para dirigirse a sus faenas. Parece que no tienen nada que decirse, nada que compartir, ni antes ni después de ponerse el delantal. Están amarrados a sus soledades…

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