Más que nunca
Basta mirar con atención el mundo para saber que hay cabezas para todo tipo de gorros, kipás, velos, birretes, sombreros de cowboy, calvas y cabelleras, cortas o largas, al viento. Pero la moda y los contextos, las educaciones, las aulas y los altares, no pueden hacernos olvidar que cada cabeza es la responsable última de las bandadas de pájaros que vuelan por sus cielos. No me basta con despreciar a Hitler…
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