La propia conciencia
No basta sólo con tener valores personales y mantener las ideas que uno considera necesarias y respetables. La propia conciencia supone también un diálogo con la realidad, con las situaciones cambiantes, fáciles o difíciles, por las que atraviesa la convivencia. Por eso el estado de ánimo supone un componente decisivo en la ética…
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